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@José Miguel Esteban

EL MÓDULO ZVEZDA

 

Miércoles, 20 de Octubre de 1999
Postergan hasta fin de año el lanzamiento del Zvezda. Debía acoplarse a la ISS el 12 de noviembre pero lo hará entre finales de Diciembre y principios de Enero.
El Zvezda (iluminado) será el tercer módulo de la ISS. En sombras, el estado actual de la construcción. El tercer módulo de la Estación Espacial Internacional (ISS), el Zvezda ("Estrella"), se integrará a la construcción orbital con 45 días de retraso, pero la tardanza no afectará el cronograma más allá de la demora a que está sometido ahora por la revisión eléctrica de los transbordadores.
El Zvezda debió partir del Centro Espacial de Baikonur el 12 de noviembre para acoplarse automáticamente a la ISS, según las últimas previsiones.

Pero esta tarde un vocero de la Agencia Espacial Rusa que pidió no ser identificado reveló que no será lanzado hasta fin de año o principios del 2000, en una "ventana" que comienza el 26 de Diciembre y termina el 16 de Enero. Aunque el informante declinó explicar las razones del retraso, es sabido que el programa espacial ruso soporta el impacto de la crisis económica generalizada que afecta a Moscú desde el derrumbe de la Unión Soviética, en 1990.
El Zvezda, de 13 metros de largo y 20 toneladas de peso, tendrá cuatro secciones y servirá de alojamiento para los tripulantes rusos. Con todo, el retraso no influirá sobre el cronograma de la enorme construcción porque el siguiente transbordador sólo podrá llegar a la ISS en Febrero.

Miércoles, 12 de Enero de 2000.
El módulo ruso Zvezda (Estrella), que debió haberse acoplado a la Estación Espacial Internacional (ISS) en noviembre último, será lanzado no antes de agosto, una vez que los técnicos hayan resuelto una falla en el cohete que debe ponerlo en órbita. La gigantesca construcción multinacional, varias veces retrasada por la crisis económica que soporta Rusia, acumula con esta nueva postergación casi dos años de demora sobre el cronograma original.
Al formular el anuncio, funcionarios de la Agencia Espacial Rusa (RSA) explicaron que necesitarán este tiempo extra para resolver una falla técnica que en los últimos meses provocó el estallido de dos cohetes Protón como el que debe transportar al Zvezda. Sergei Gromov, vocero de Energía, la empresa que armó el Zvezda, dijo que el problema es un error de diseño en el motor de la segunda etapa de los cohetes Protón, y aseguró que Voronezh, la firma constructora de esos impulsores, prometió resolverlo para Junio.

Lunes, 10 de Julio de 2000.
El cohete Protón con el módulo Zvezda es llevado en tren hasta la plataforma 23 de Baikonur.
Empezaron en el cosmódromo de Baikonur los aprestos finales para poner en órbita pasado mañana al demorado módulo Zvezda (Estrella), un eslabón clave en la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS). Con más de dos años de retraso sobre el plan original, el segmento será lanzado a las (4:56 GMT) del miércoles próximo en un cohete Protón de tres etapas y, luego de perseguir a la ISS durante casi dos semanas, se le acoplará automáticamente el martes 25 de Julio.

Miércoles, 12 de Julio 2000.
El cohete Protón con el módulo Zvezda se eleva desde la plataforma 23 de Baikonur. La construcción en órbita de la gigantesca Estación Espacial Internacional (ISS), semiparalizada por las demoras de los rusos, cobró nuevos bríos esta madrugada cuando un cohete Protón se elevó sobre la estepa del Asia central llevando el largamente demorado módulo Zvezda (Estrella).
El segmento, que proveerá a la ISS energía, propulsión y las primeras habitaciones para tripulantes permanentes, fue lanzado a las (4:56 GMT), exactamente 27 meses después de la fecha originalmente convenida entre las agencias espaciales de Rusia y de los Estados Unidos.
Nueve minutos más tarde el Zvezda se separó de la última etapa del Protón y desplegó los paneles solares que lo alimentarán durante las críticas maniobras de los próximos días y que agregarán energía a la que ya aporta a la ISS el otro módulo ruso, el Zarya.
El Zvezda, de 13 metros de largo, 30 entre extremos de los paneles solares y 19 toneladas de peso, irá acercándose lentamente a la ISS en una coreografía a alta velocidad (28.000 kilómetros por hora) que insumirá 13 días.
El martes 25 de julio ambas estarán lo suficientemente cerca como para que la estación espacial, impulsada por el módulo Zarya, intente acoplársele en forma enteramente automática.
Si la maniobra fracasara definitivamente, Rusia enviará una Soyuz con cosmonautas preparados para forzar manualmente la unión de las naves.

Jueves, 13 de Julio de 2000.
Esta noche el Zvezda usará sus impulsores para elevar su órbita en 15 kilómetros. Con todos sus sistemas en excelente forma, el módulo ruso Zvezda probó los impulsores que usará esta noche para hacer los primeros ajustes críticos de trayectoria necesarios para encontrarse y acoplarse con la Estación Espacial Internacional (ISS) el martes 25.
Con un intervalo de 45 segundos, esta madrugada los cohetes fueron disparados brevemente dos veces para probar su funcionamiento antes de los primeros encendidos de precisión que hará en las primeras horas de mañana. Con ellos irá elevando gradualmente su órbita elíptica actual de 339 por 175,5 kilómetros, hasta alcanzar un circuito casi circular de 376 kilómetros, la altura a la que vuela ahora la ISS.

Viernes, 14 de Julio de 2000.
En la proa del Zvezda se ve el anillo de acoplamiento y la antena del radar de aproximación ya desplegados. El módulo ruso Zvezda se comportó esta mañana como lo esperaban los técnicos cuando encendió dos veces sus impulsores para acelerar su acercamiento a la Estación Espacial internacional (ISS).
Nueve minutos después de las (5 GMT), sus dos motores posteriores de 313 kilos de empuje dispararon un chorro de gas que lo llevó a una nueva órbita elíptica de 358 por 183 kilómetros.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, un nuevo encendido para circularizar la trayectoria lo colocó en un circuito de 361 por 269 kilómetros de altura alrededor de la Tierra.

Lunes, 17 de Julio de 2000.
Lentamente el Zvezda se prepara para acoplarse a la ISS. Con más de 90 vueltas a la Tierra en los seis días transcurridos desde su lanzamiento, el módulo ruso Zvezda inspira cada vez más confianza en los ingenieros que conducirán el acoplamiento telecomandado con la Estación Espacial Internacional (ISS) el martes 25 por la noche.
Después de haber encendido sus impulsores dos veces el viernes último para elevar la altura promedio de su órbita a 323 kilómetros, el Zvezda fue sometido este fin de semana a pruebas menores, que incluyeron la revisión de sus sistemas de control de movimiento y de navegación.

Miércoles, 19 de Julio de 2000.
La ISS prueba todos sus sistemas vitales. En su lento acercamiento a la Estación Espacial Internacional (ISS), el módulo ruso Zvezda encerá esta noche sus impulsores principales durante 15 segundos para agregar 4,5 metros por segundo (16 kilómetros por hora) a su velocidad orbital.
Será la tercera corrección importante de trayectoria desde su lanzamiento, hace exactamente una semana, y le esperan otras maniobras similares antes de que atraque automáticamente a la ISS el próximo martes.

Viernes, 21 de Julio de 2000.
Le esperan otras correcciones orbitales antes del acoplamiento. A sólo cuatro días del instante más dramático de su misión, el módulo ruso Zvezda empezará esta noche una sucesión de delicadas maniobras para colocarse en posición de acoplarse a la Estación Espacial Internacional (ISS).
La unión de ambas naves en órbita está prevista para el próximo martes 25 (0:53 GMT del miércoles), cuando el convoy espacial sobrevuele territorio de la ex Unión Soviética a casi 400 kilómetros de altura.

Lunes, 24 de Julio de 2000.
Mañana la ISS se le acercará lentamente y se unirán a las (0:44 GMT del miércoles).
El módulo ruso Zvezda completó el último fin de semana los ajustes de altitud y está listo para acoplarse mañana por la noche con la Estación Espacial Internacional (ISS).
Una vez que el módulo Zarya, en uno de los extremos de la ISS, y el Zvezda detengan su acercamiento a 30 metros, los controles terrestres de la operación en Moscú y en Houston darán la luz verde para que se ponga en marcha la secuencia de acoplamiento automático.
Entonces la estación avanzará hacia el Zvezda y a las (0:44 GMT del miércoles), cuando el convoy orbital vuele a 400 kilómetros de altura sobre Rusia, las bocas de atraque del Zarya y del Zvezda harán contacto y trabarán los cerrojos que asegurarán la unión.
La hora del contacto fue adelantada este fin de semana luego de los tres últimos encendidos de impulsores que colocaron al Zvezda en la altura correcta.
El nuevo módulo está girando ahora alrededor de la Tierra en una órbita elíptica de 361 kilómetros en su máximo alejamiento por 290 kilómetros en su mayor acercamiento.
El módulo ruso Zvezda y la Estación Espacial Internacional (ISS) estaban los primeros minutos de hoy a 900 kilómetros en acercamiento y en perfecta posición para unirse firmemente esta noche y despejar así el camino para que continúe la postergada construcción orbital.

Martes, 25 de Julio de 2000.
El módulo ruso Zvezda, que lleva las habitaciones para los primeros tripulantes estables, se acopló impecablemente esta noche a la Estación Espacial Internacional (ISS) y dejó libre el camino para que la NASA siga adelante con la construcción de la más grande nave espacial jamás concebida.
Trece días después de ser lanzado desde el Cosmódromo de Baikonur y tal como estaba planeado, el Zvezda fue atrapado por el módulo ruso Zarya de la ISS luego de un acercamiento final a cámara lenta.
El Zvezda había llegado esta tarde a 25 kilómetros de la estación espacial, acercándosele al ritmo de dos metros por segundo con los ganchos de acoplamiento abiertos, al igual que el módulo Zarya de la ISS.
Unos 45 minutos antes del contacto, el Zvezda se detuvo y la estación, con el Zarya en la proa, emprendió la aproximación final a 20 centímetros por segundo.
Faltando ocho minutos para que ambas piezas se tocaran, el Centro de Control Korolev, que supervisó la operación, comenzó a recibir imágenes en blanco y negro de una cámara externa del Zarya.
A las (0:44 GMT) los aros de acoplamiento del Zvezda y del Zarya se tocaron y los ganchos y cerrojos diseñados para asegurar la unión se cerraron sobre ellos.
A partir de ese momento la longitud de la ISS igualó la de un edificio de 11 pisos, en tres segmentos alineados. Inmediatamente después del atraque los ingenieros rusos enviaron comandos al Zvezda para que volviera a orientar hacia el Sol los dos paneles fotoeléctricos que habían sido plegados para protegerlos de los gases que despidieron los impulsores del Zarya durante la maniobra.
Mañana ordenarán desde tierra la presurización del pasillo que comunica al Zvezda con el resto de la ISS y el domingo transferirán del Zarya al nuevo módulo el control de posición de la estación en construcción.
El éxito del acoplamiento desencadenó en Moscú la programación inmediata del lanzamiento de un carguero Progress para el 6 de agosto, que llevará suministros destinados a los primeros tripulantes permanentes de la ISS. Antes de que estos lleguen, en septiembre, hará un viaje el transbordador Atlantis para que sus astronautas completen las conexiones internas y externas del Zvezda con los demás segmentos.
Finalmente en noviembre irán en una cápsula Soyuz el norteamericano Bill Shepherd y los rusos Yuri Gidzenko y Sergei Krikalev para convertirse en los primeros expedicionarios que harán una estada prolongada en la plataforma. La construcción de la ISS se empantanó hace un par de años, cuando Rusia no pudo afrontar la terminación del Zvezda por la profunda crisis económica que la aquejó una vez disuelta la Unión Soviética.
Este año la NASA presionó duramente a la Agencia Espacial Rusa (RSA) para que lanzara al Zvezda indefectiblemente en julio y amenazó con enviar un módulo sustituto en caso de que Moscú no pudiera cumplir tampoco esta vez. Las demoras afectaron seriamente los planes espaciales norteamericanos, que contemplaban para este año nueve vuelos a la ISS en caso de que el Zvezda hubiera estado en su lugar a fines de 1999.
La ISS es el tercer objeto más brillante, sólo la Luna y Venus la superan en luminosidad.
Hoy se sabrá si el cohete, que el año pasado dio varios sustos, se ha comportado como el orgullo de la ingeniería rusa que pretende ser o como el símbolo de la decadencia del país heredero de la antigua URSS. Los expertos calculan que, en el caso de que el Zvezdá resultase destruido, el proyecto de la Estación Espacial Internacional (ISS) sufriría un retraso de al menos tres años.
Sería un tremendo golpe económico y político que, según la versión más pesimista, enterraría el proyecto, que encabeza Estados Unidos y que tiene un presupuesto de 10 billones de pesetas.
El Zvezdá ha costado 60.000 millones de pesetas y su construcción se ha retrasado dos años por falta de dinero.
Es una mole de 20.000 kilos, del tamaño de un autobús urbano, que se utilizará como vivienda, laboratorio científico y, en la fase de construcción de la estación, como centro de control de los sistemas eléctricos, informáticos, de comunicación y de navegación, así como de base para paseos espaciales. El módulo Zvezda provee a la Estación Internacional de una zona habitable, elementos de soporte vital, energía eléctrica, sistema de control de vuelo y sistema de comunicaciones.
Contiene tres compartimentos presurizados: uno pequeño y esférico (donde están los nodos de unión), otro largo y cilíndrico (área de trabajo: dispone de ducha y WC, cocina y refrigerador y mesa para comer, bicicleta y cinta estáticas…), y otro más pequeño (zona de motores y de ensamblaje con las naves tipo Soyuz).
Ningún elemento es accesorio en la ISS, pero el Zvezdá resulta especialmente vital, como el corazón que irá formando un complejo y delicado organismo que, cuando esté completo, no antes del año 2005, tendrá un tamaño similar al de dos campos de fútbol.
Ya en órbita, con un peso superior a las 30 toneladas, hay dos módulos: el de servicio Zariá (Amanecer), construido por los rusos con financiación estadounidense, y lanzado al espacio en Noviembre de 1998, y el de conexión estadounidense Unity (Unidad), que se le acopló unas semanas más tarde.
Para Noviembre está previsto que lleguen los primeros inquilinos de la nueva casa espacial, equipada con dormitorios, baño, cocina, frigorífico y hasta una bicicleta estática para combatir los efectos de la vida sedentaria.
Una nave de transporte Soyuz, como las utilizadas con frecuencia para viajar a la estación orbital Mir, conducirá al estadounidense Bill Shepherd y a los rusos Yuri Gridzenko y Serguéi Krikaliov al que debe ser su hogar durante cinco meses. A partir de entonces, se desarrollará, durante cuatro años, una frenética actividad para construir ese singular edificio metálico, toda una ciudad en el espacio caracterizada por la cooperación internacional.
Lo harán posible 45 misiones, en las que participarán 120 astronautas, que efectuarán más de 90 paseos espaciales con centenares de horas de trabajo.
Todo este futuro podría sufrir un parón, o incluso ser guillotinado, si el cohete Protón que hoy transportará el módulo Zvezdá falla, como hicieron algunos de sus hermanos el pasado otoño. La posibilidad parece mínima, pero la importancia de lo que está en juego impidió probablemente anoche a muchos implicados en el proyecto conciliar el sueño.
Para Rusia es una cuestión de honor que todo salga bien, aunque, paradójicamente, el éxito de la ISS implicaría que ya no podría seguir tratando de igual a igual a Estados Unidos en la carrera espacial. Aunque el papel de Rusia en el proyecto de la estación es muy importante, la hegemonía indiscutible corresponde a Estados Unidos, que aporta el mayor esfuerzo económico y tecnológico.
Además, la ISS convertirá en obsoleta, más allá de los desesperados intentos actuales de prorrogar su vida útil, a la estación orbital Mir, símbolo glorioso durante 14 años del orgullo de la ciencia rusa.